Empecé a detestar más, si es que cabe, al infeliz de Rafael Correa. Y lo hago porque es un infeliz que vuelca su odio hacia los más débiles.
Alguien me hizo contarle una historia para dormir, y a las horas me llamó porque se le quitó el sueño. No sé si es bueno o no, pero me alegré de que entre todas las personas del mundo me haya llamado a mi.
Empecé el fin de algo y el comienzo de algo mejor. Solo espero que lo mejor llegue pronto
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