Toma Tu Maduro

Porque la vida es como es, no como debería ser

Mi muy querido y exclusivo grupo de lectores, disculpen si los he dejado abandonados, pero el viaje a Loja ha sido sumamente productivo en muchos aspectos, a pesar de que he vivido peripecias y media que no quisiera volver a repetir.

Empecemos por el principio. Me toco sentarme detrás del chofer en el bus. Mala, malísima idea. Ese puesto es para mochos de piernas y además para flacos, no para hombres de contextura grande como yo. Y de paso, atrás mío se sentó un viejo que cada vez y cuando se apoyaba en mi asiento, por lo que el muy carita de la v…. me mantuvo despierto 5 de las 10 horas de viaje a Cariamanga, en la provincia de Loja. Y como si esto fuera poco, al fondo del carro estaban varios conscriptos que pensaban que la octava maravilla del mundo musical es el reaggeton, por lo que comprenderán que ellos pedían esa música a todo volumen, y yo estaba más aburrido que payaso en velorio.

Y al fin, a las 6 de la mañana llegué a Cariamanga. Un pueblito pequeño pero limpio, con verdaderas pendientes en lugar de calles y un clima muy agradable, aunque algunos lo considerarían frio. Allí descubrí que mi condición física actual me debe estar permitiendo participar en una maratón pero solo para poner la cinta que indica la línea de llegada, porque solo con subir desde el terminal al departamento ya sentía el corazón en la boca, y que me faltaba garganta para poder respirar.

Una calle no tan empinada de Cariamanga
Una calle no tan empinada de Cariamanga

El resto del día fue bastante normal, trabajando y analizando como van las cosas por allá. Me encontré con amigos del trabajo y conocí a nuevos miembros de la empresa, vi uno de los cielos más azules del mundo, y comí como loco.

Otra vista del Paisaje de Cariamanga
Otra vista del Paisaje de Cariamanga

Pero que digo que comí. Trague como si se me fuera la vida en ello. Probé la dichosa cesina; un puré de papas como los que hacia mi abuela, agüita de manzanilla, unos sánduches de pollo deliciosos (a $1) y tomé coca cola como si mi vida dependiera de eso.

Cesina con tortillas de papa
Cesina con tortillas de papa

Ver ese cielo tan azul durante el día y tan estrellado en la noche, ver paisajes espectaculares, además de que todo el mundo preguntaba, me hizo acordar de ella. Yo hecho el macho no la había llamado, no le había escrito, pero me venció el corazoncito. Le escribí. Le escribí porque aún la extraño, porque aún la quiero. Y le escribí esperando que su corazón se hubiera puesto menos duro, más receptivo a mis sentimientos. Pero nada. Yo creía que ella aún me quería pero me dijo que no. Puta madre, que dolor. Aunque yo había dicho que yo ya no quería nada con ella, no es verdad. Me moría por volver con ella. Pero ya ella dio su última palabra, y yo debo respetar eso, aunque a pesar de que son ya 5 meses yo la sigo queriendo.

Y así, entre alegrías, lágrimas, una patucha de McGregor, tabacos y comida, salí a tomar el bus que me llevaría de regreso a Guayaquil. A las 6 de la tarde, hecho el precavido, salgo a comprar el pasaje para las 9 de la noche. Y además del perrito que casi me muerde, me salió una gorda mal encarada a decirme que pistola, que el carro ya no tenía espacio. Verga y miseria (sabia frase de la funcionaria asesina). ¿Y ahora que hago, como me regreso a mi tierra? Pues se me iluminó el maní y tuve la genial idea (a estas alturas del partido ya debía haberme dado cuenta de que mis geniales ideas no eran tan geniales) de ir a la ciudad de Loja, a 2 horas de donde estaba, para tomar el último bus que me condujera al manso Guayas. Me trepo en una furgoneta, embarco mis cachivaches y parto de Cariamanga al terminal de la capital de la provincia.

Como las cosas siempre pueden ir de mal en peor, me toca ir de pasajero de un pendejo que no sabía para que es la señalización de la carretera. Y digo que no sabía porque aprendió luego de que chocamos a una camioneta y todos lo puteamos por su manera de manejar. Superado este incidente, sin batería en el celular llegamos al terminal de buses. Me bajo como el rayo, hablo con la vendedora de pasajes y lo único que recibo como respuesta es NO HAY PASAJES. Puta madre, me lleva la que me trajo. Sin plata, sin batería en el celular, sin pasajes, sin posibilidades de irme esa noche a mi casa, porque eran las fiestas de la ciudad, y sin nada que hacer para solucionarlo. No había más que hacer que llamar a joder a los amigos. Calú no le contestaba a Peperina, por lo que me tocó llamar al Fabricio, un panita que conocí hace chance y que me recomendó un hotel llamado Quo Vadis.

Un maestro en el arte de hablar huevadas
Fabricio, Un maestro en el arte de hablar huevadas

Que lindo hotel. Yo llegué sucio, cansado pero me atendieron como si fuera de la realeza. Me dieron la habitación 103, con cable, teléfono y agua caliente.

La linda Gaby

La Gaby y el Joe fueron la recepcionista y el botones, respectivamente, que me atendieron e hicieron que una mala experiencia se transforme en una placentera noche de relax. Si visitan Loja y tienen la oportunidad de que ellos los atiendan, su estadía va a ser aún mejor, ya que son personas que lo ayudan a uno más allá de lo que sus obligaciones les mandan. Saludos para ustedes mis amigos y gracias por sus buenos deseos y por mandar a que me compren los dulces en ese huequito que conocen.

El Joe
El Joe

Después de recorrer la ciudad de Loja, de que mi pana Fabricio me llevara a tomar un jugo excelente y me hiciera subir como 500 mil pisos hasta llegar a  su oficina (cabrón), de ver que la justicia se aplica aún a los carros del gobierno, de ver mujeres realmente hermosas (Compadre, no se olvide de darle mi discurso de presentación a su amiga), de comerme una Gallina Cuyada (riquísima y lo suficientemente contundente como para satisfacer mi apetito), de recibir los deseos de la Gaby y del Joe de que regrese, al menos casado y de preferencia esperando un guagua, me embarqué con rumbo a mi casa.

En loja no se salva ni la cnt de las multas
En loja no se salva ni la cnt de las multas

El viaje fue super pesado, ya que ni siquiera pusieron una película de Van Damme o de Chuck Norris, pero bien valió la pena. Valió la pena porque conocí a gente muy amable, comí delicias, salude a un pana al que no veía desde hace chance y que me enseño un par de frases que ya he puesto en práctica, y comprobé lo que alguien me dijo una vez: Un lojano es un amigo, aunque apenas lo conozcas.

Saludos a la gente de Loja, a los del PIO PIO del terminal, al personal del hotel Quo Vadis, al Fabricio y a la gente del Valle. Volveré a Loja, pero con más tiempo, para conocer bien una bella provincia, con uno de los cielos más estrellados que he visto en mi vida

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  • Quiero llorar

    Ha sido uno de los peores dias de mi vida.

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  • Filed under: amor, vida diaria
  • Y luego dicen que Dios no escucha…

    El Brujo en sus oraciones: Diosito, si esto ha de funcionar, espero el sábado poder pasarlo con ella

    Hoy, a las 7:00

    Ing. N:Que fue brujo, como vas?

    El Brujo: Bien compadre, y ud?

    Ing. N: Bien, gracias a Dios. Y qué tal el fin de semana?

    El Brujo: Tranquilo, lo utilice para descansar

    Ing. N: Que bueno brujo, porque necesito que vengas a Loja

    El Brujo: Ok hermano, allí estaré

    Y así, Dios me contestó alejandome de ella mucho más de lo que imaginé

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  • Recent Comments

    • La funcionaria asesina: Y el Yolo me reta xq fumo :( Pero tb la pase muy bien :) valio la pena!! TKD!
    • Andrea: Mi gordo bello gracias por conseguirme ese cd. Yo te dije que esa era mi canción favorita. Y cuando te rapas...
    • peperina79: me gusta el titulo!yo diria q he tenido pipi de mes! :P kompinche, recuerde estan pendientes las frias....
    • peperina79: sighhhh…. q historia parecida!
    • La negra: Sigues dando piola…… tengo que conversar contigo…..

     

    March 2010
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